SARAH RECORDS: It’s ok to cry

texto Inma García

El reciente estreno del documental “My Secret World. The story of Sarah Records” (Lucy Dawkins, festival In Edit) ha traído a la actualidad la actividad del sello de música indie Sarah Records. Durante 8 años (1987 -1995) sus fundadores Clare Wadd y Matt Haynes publicaron 100 referencias pop bajo presupuestos comprometidos con el socialismo, el feminismo y el Do It Youself setentero. En esos años el contexto musical britton se movía el eje Blur-Oasis y no era fácil defender su filosofía.

Feminismo
Cargaron a cuestas con la etiqueta twee pop. Las melodías simples y efectivas y las letras más o menos “dulces” de sus grupos lo convirtieron en su máximo exponente. ¿Cursis? ¿Ingenuos? Estos adjetivos escondían algunos recelos ante bandas compuestas por chicas o grupos cuya actitud era diferente a la tradicional “alcoho-futbol-drogas-tías”. La elección de un nombre femenino para el sello, Sarah, fue también una manera de posicionarse. Otra de sus reglas

era no poner nunca a una mujer como portada.

Handmade in Bristol Unsellodeprovincias.Estabanencontradelacentralización de sellos e industria en Londres y defendieron su base de operaciones en Bristol donde elaboraban portadas sencillas y elegantes que incluían diferentes lugares de su

adorada ciudad.

Los personajes del documental
El documental se estructura sobre la entrevista a sus dos fundadores Clare y Matt e intercala entrevistas a Calvin Johnson (K records), Amelia Fletcher de Heavenly o fans como Jacob The Drums. Miguel de Stamp, del mítico fanzine madrileño de los 80 también hace declaraciones y no me resisto a comentar que hace un par de años descubrí por casualidad que tuve una jefa que formó parte de Heavenly.

El que tuvo Pre-tubo
Sarah records se despidió el 28 de agosto de 1995 con la publicación de su referencia número 100, el recopilatorio “There and back and again”. Un manifiesto y la fiesta “A day for destroying things” pusieron el punto y final. Poco antes de que internet lo cambiara casi todo Sarah records también libró una la batalla contra los cds y el precio desorbitado que la industria musical pretendía imponer. Ellos defendían un acceso a la música más universal.

Reducían costes al máximo y elaboraban las portadas.