Andrea Galaxina y su ‘Breve encuentro de fanzines’

Entrevista: Zazi White

Con motivo del ‘Breve encuentro de fanzines’ que se celebrará mañana en Vaciador 34 (del que te hablamos en nuestro anterior post), entrevistamos hoy a la ya mítica fanzinera Andrea Galaxina, la persona detrás de Bombas para Desayunar, la editorial y distri de la que han salido bastantes de los fanzines que circulan por nuestro país desde hace años. Andrea es una persona que no para: no sólo edita fanzines (los suyos y los de otros), si no que además siempre la podrás ver en cualquier sarao fanzinero que se precie, ya sea con su propio puesto o echando un ojo.
Hemos hablado con ella sobre el encuentro de mañana, sobre el mundo del fanzine hoy, y sobre una vida dedicada a la autoedición.

¡Hola, Andrea! Cuéntanos, ¿cómo surgió la idea de celebrar el encuentro fanzinero de mañana?
‏Desde que estoy viviendo en Madrid tenía muchas ganas de organizar algo con Aplasta tus gafas de pasta. Llevamos hablando de ello bastantes meses aunque parecía que nunca era el momento oportuno. Hasta que Marco de Aplasta me comentó que querían hacer una fiesta en abril y de paso presentar su fanzine Juventud Crónica. A esto se le unió el hecho de que, tras reunirnos en Tenderete gente que organiza eventos fanzineros, nos dimos cuenta de que en Madrid no existía en la actualidad un evento similar al propio Tenderete o al Gutter. Hay eventos dedicados a la autoedición, pero no hay algo que sea independiente y que congregue bastante gente y distintas actividades relacionadas. Así que todo empezó a encajar para que se diese el Breve encuentro y no podíamos desaprovechar la oportunidad.

Se apuntó tanta gente que tuviste que cerrar la convocatoria ¡antes de tiempo! En este momento me siento un poco desconectada del mundo fanzine, y la verdad que no estaba al tanto de que hubiera tanta gente ahora en ello. ¿Cómo ves el panorama actual?
‏Sí, fue increíble. La verdad es que hubo un momento en el que me entró un poco de miedo a que la gente no cupiese en Vaciador (por suerte entrará todo el mundo). La verdad que ahora mismo hay mucha gente haciendo fanzines, quizás siempre la ha habido, sólo que ahora hay mecanismos que los hacen más visible (las redes sociales principalmente). Una de las cosas que yo veo en Madrid en concreto es que no existe una escena estructurada en la que la gente que hace fanzines esté más o menos conectada. Mientras que en otras ciudades, o en el Estado en general, eso sí que existe. En Madrid no nos conocemos (salvo excepciones, claro), no hay ese espíritu de comunidad fanzinera o al menos yo tengo esa sensación. Por eso también el Breve encuentro, para conocernos y para intentar resolver este asunto.

¿Qué opinas de eventos de fanzines promovidos desde las instituciones o de cosas como talleres de fanzines patrocinados por El Corte Inglés?
‏Tengo una opinión bastante cambiante respecto al tema de los talleres organizados desde las instituciones, es algo en lo que pienso bastante a menudo. Hoy por hoy tengo una opinión positiva respecto a los talleres de fanzines auspiciados desde instituciones públicas (centros culturales, museos, universidades, escuelas…), desde espacios culturales autogestionados o pequeños negocios locales (librerías, tiendas de discos, bares, fruterías…).  No tanto porque me parezca bien que alguien te «enseñe» a hacer un fanzine (cosa que me parece un poco ridícula porque hacer un fanzine es algo bastante simple y que no requiere ningún conocimiento extraordinario que hace necesario que alguien te forme en ello) sino más bien porque creo que para ciertas personas es una manera más accesible de conocer gente. Un espacio para compartir, intercambiar y conectar con otras personas que tienen las mismas inquietudes que tú y que igual no puedes conocer por otros canales (o a lo mejor no te atreves por esos otros canales). Además de un lugar en el que conocer fanzines, encontrar inspiración y descubrir una manera de expresarte que igual no tienes tan presente. Veo los talleres como un espacio que estimula el empoderamiento. Aunque por supuesto que hay talleres y talleres, claro.
‏Sobre lo del taller de El Corte Inglés no tenía ni idea de que existiese y me parece algo horrible. Lo veo como un proceso vomitivo de apropiación de cosas que existen al margen y a las que nadie hace ni caso pero de repente alguien ve que es algo que realmente mola y se lo agencian. Ellos tienen el dinero, tienen el poder, lo tienen todo y también quieren quitarnos los fanzines. Me da muchísima tristeza. Por favor, no vayáis nunca a un taller de fanzines patrocinado por El Corte Inglés, de verdad, no lo hagáis.

¿Cómo recuerdas tu primer fanzine? Tanto el primero que hiciste como el primero que leíste/compraste.
‏El primer fanzine que hice lo recuerdo con muchísimo cariño, aunque suene a tópico. Se llamaba Patita de Fauno y lo hacía junto con mi amigo Jose en la universidad. El primer número salió hace 10 años (¡uf!). Era muy sencillo: un solo folio doblado y fotocopiado. Lo repartíamos por la facultad de manera anónima y gratuita y en él escribíamos sobre música, cómics, había historietas, pequeños relatos y hasta un consultorio de malos consejos. Hicimos sólo 3 números pero todavía hoy cuando me acuerdo de él pienso que era muy molón y que ojalá ahora fuese capaz de hacer algo tan honesto y fresco.
‏Respecto al primer fanzine que tengo conciencia de haber leído fue El Planeta Amarillo, un fanzine enciclopédico que hacía Rafa Skam sobre música indie. Se lo compré por correo sin estar muy segura de ir a recibir algo. Por suerte lo recibí y, además de 3 tomos/fanzines con críticas de conciertos, discos, listas y entrevistas, venía un cd que me encantaba y una chapa. Me parecía fascinante que hablase de tantos grupos que a mí me volvían loca y de los que no se hablaba en otros medios a los que yo tenía acceso (revistas musicales, la radio, etc.). Se sigue publicando, por cierto.

Sé de tu andadura fanzinera desde los tiempos de los primeros Feminizines. Desde entonces has hecho mil fanzines colaborativos y propios, te has movido, has editado los zines de otra gente… ¿Cual dirías que es el zine más importante de tu carrera fanzinera (y con importancia me refiero al espacio que éste ocupa en tu corazón)?
‏¡Esa es una pregunta muy difícil de contestar! Pongo por delante que todos y cada uno de los fanzines que he hecho significan algo importante para mí. Decir uno es imposible (¡tengan en cuenta que con Bombas para Desayunar he sacado más de 40!), así que voy a decir 5.
Por un lado está Galaxina, que fue el primer fanzine que hice yo sola. Es de la época pre-bombas y supuso atreverme a hacerlo después de mucho intento sin dar el paso. Luego, por lo que me costó y lo bonito que quedó diría Picnic Secreto #2. Lo odié con todas mis fuerzas mientras lo hacía por el trabajazo que me supuso (consistía en un fanzine en A7 con portada serigrafiada a 3 tintas, en bolsita de tela cosida y serigrafiada, mini-poster y cd-r pintado, todo hecho por mí a mano y con métodos muy rudimentarios) pero ahora lo miro y la verdad es que me siento muy orgullosa. El tercero sería Nubes de Talco, de Amanda Baeza. Teníamos contacto porque solíamos hacer intercambio. Ella publicaba junto a sus hermanos Mr. Spoqui, un fanzine fantástico y muy original y yo era super fan de sus dibujos. Así que le propuse sacar un fanzine con Bombas y ella accedió. Ella ahora es una super estrella del cómic, cosa de la que me alegro infinito porque es una de las dibujantes con más talento con las que me he cruzado nunca. Después está Feminizine, que quizás en cuanto a «trascendencia» sea el más importante ya que me permitió llegar a muchísima gente (tanto porque en los 4 números que se publicaron colaboraron muchas personas como porque se hicieron y vendieron un montón de copias) y también posicionarme como feminista y abordar el tema desde el fanzine, algo que quería hacer pero que hasta Feminizine no sabía cómo. Y ya para acabar, diría el Fuerzas Absurdas, que es un cómic a cuyas protagonistas quiero como si fuesen amigas mías reales. Además es el fanzine del que he publicado más números (9) y que tengo pendiente terminar en algún momento.

Además de fanzines también haces podcast. ¿Qué diferencias, ventajas e inconvenientes encuentras entre ambos formatos?
‏En lo esencial, para mí el podcast funciona como un fanzine y el hacerlo responde a las mismas motivaciones: divertirme y compartir cosas que me gustan mucho. Ahora mismo tengo más ganas de hacer el podcast que fanzines, quizás porque el podcast es algo más inmediato y porque tengo más a mano las herramientas para hacerlo que para hacer fanzines. Creo que ambas tienen muchas ventajas y la verdad es que me cuesta mucho encontrar los inconvenientes; quizás el único que veo es que en los fanzines la música no suena y en los podcast sí, jaja.

Copiándome de tus propias entrevistas, dinos 3 fanzines que te cambiasen la vida y 3 fanzines que recomendarias.
‏Tres fanzines que me cambiaron la vida podrían ser el fanzine Miau!, que hacían a mediados de los 90 Mabel y Lidia Damunt y dos amigas suyas. Aunque yo lo conocí y leí unos cuantos años después, me parece increíble cómo un fanzine así se podía publicar en España y cómo (casi) nadie se acuerda de él. Un fanzine feminista hecho desde el humor y el pop, puro riot grrrl. Es mi preferido del mundo, al que vuelvo una y otra vez en busca de inspiración y de ánimos. El segundo es el ¡Qué Suerte! de Olaf Ladousse. Fue de los primeros fanzines que recuerdo haber leído y que consiguió que algo hiciese click en mi cabeza. Yo vivía en un pueblo en Cantabria y por aquel entonces no tenía forma de acceder a esa otra cultura más underground (no era habitual tener internet en casa, por ejemplo) así que este fanzine, con el que di por pura casualidad, significaba que mi mundo se ampliaba por mil. Y el tercero sería Girl Gang Zine #2, que hacían dos chicas alemanas que se llaman Maren Karlson y Kristina Hens. Este número giraba en torno a los role models de diferentes mujeres famosas a las que entrevistaban (desde Tavi Gevinson a Karin Dreijer Andersson aka Fever Ray, por decir algunas) y también incluía un fanzine más pequeño con los modelos a seguir de chicas anónimas. Tanto el fanzine como el mini fanzine son preciosos de emocionar pero es que encima el contenido era la cosa más inspiradora del universo. A partir de leer Girl Gang Zine #2 sólo quería copiarlo, sin éxito, claro.
Y después, recomendar sólo tres me resulta también muy difícil, pero esta vez me voy a contener y me adaptaré. Mis recomendaciones son el fanzine La Raya, que hacen Ida y Jara. En realidad cualquiera de sus fanzines valen oro. Tienen un humor que a mí me encanta, sus dibujos son una pasada y además están cargados de feminismo e iconos pop.
‏Otra recomendación es el fanzine Ménage à trois, que hacen Irene Dance, La Señorita y Thomas. Cada número gira en torno a un tema distinto pero siempre desde la honestidad y con un espíritu 100% DIY. Cada vez que publican uno nuevo tiemblo de emoción hasta recibirlo.
‏Y mi última recomendación es el Juventud Crónica, que hacen Marco y Dani de Aplasta tus gafas de pasta y que precisamente presentarán número nuevo, después de mucho tiempo esperando, en el Breve encuentro de fanzines. Lo podría definir como un fanzine de pop político, aunque mejor leerlo.

¿Qué planes de futuro tienes?
‏Mis planes de futuro más inmediatos son que el Breve encuentro de fanzines sea genial. Que la gente acabe muy contenta de haber ido y que de allí salga un grupo de gente interesada en organizar un festival de fanzines independiente algo más grande. Seguir haciendo el podcast de Tirando Bombitas y retomar los fanzines que tengo a medias y hacer algunos nuevos que tengo en la cabeza. Y por supuesto seguir leyendo fanzines y disfrutando con ellos.